Diseño de Futuros y los Futuros del Diseño
Mi conferencia de 2020 en dos mitades — el método para diseñar futuros y la provocación sobre el fin del diseñador — anotada desde 2026.
← desciende de la señal Centro de Futuros · 2018
Esta conferencia la di alrededor de 2020, en plena resaca del confinamiento, y tenía una estructura deliberadamente simétrica: primero el diseño de futuros como método — cómo se usa el diseño para pensar lo que viene — y después los futuros del diseño como provocación — qué le va a pasar al diseño mismo, y en particular al diseñador. Reconstruyo aquí la charla a partir de mis notas y del deck original, y la anoto desde 2026, porque algunas de las predicciones envejecieron tan bien (o tan rápido) que la distancia misma se volvió parte del contenido.
A. Diseño de Futuros: el método
Empezaba por el linaje: prospectivistas, futurólogos, futuristas — la familia de disciplinas que llevan un siglo tratando de pensar el porvenir con rigor. El diseño de futuros es la rama que llega a esa mesa con las manos del diseñador. Mi definición operativa era esta:
Usar la sensibilidad y las herramientas del diseñador para desarrollar escenarios futuros, estrategias, productos y servicios.
No es adivinar. Es un pipeline, y en la charla lo dibujaba como una cadena:
- Contexto — entender a fondo el presente: quién, dónde, bajo qué fuerzas.
- Señales — detectar los eventos pequeños y concretos que ya están pasando y que apuntan hacia otra parte.
- Tendencias — agrupar señales en direcciones de cambio con masa y velocidad.
- Escenarios — proyectar esas tendencias en mundos coherentes y habitables, plurales por diseño.
- Estrategias y productos — regresar del futuro con algo accionable: una decisión, un servicio, un objeto.
La otra pieza del método era una ramificación del diseño mismo: diseño afirmativo contra diseño discursivo. El afirmativo es el que todos conocemos — resuelve el problema, afirma el mundo tal como es y lo hace un poco más cómodo. El discursivo no resuelve: pregunta. Dentro del discursivo puse al critical design, y lo definí con una frase que sigo suscribiendo:
Critical design es un ensayo materializado. El objeto mismo debe condensar toda la comprensión contextual y servir a la vez para hacer visible un problema y para ofrecer, quizás, una solución absurda.
El diseño especulativo, hermano del crítico, es el que toma ese ensayo materializado y lo usa como generador de escenarios: objetos de futuros posibles que nos dejan discutir esos futuros antes de vivirlos.
[Nota de 2026: este pipeline — contexto, señales, tendencias, escenarios, estrategias — terminó siendo literalmente la ontología de mi trabajo posterior: es el motor de futurologi y la estructura del cono con el que hoy organizo este portafolio. La charla era, sin saberlo, el manual de instrucciones de todo lo que vino después.]
B. Futuros del Diseño: la provocación
La segunda mitad abría con una despedida: So long, and thanks for all the fish. El subtítulo era menos amable: el principio del fin del diseñador.
El argumento: las plataformas se vuelven cada vez más robustas. Cualquiera puede tocar la guitarra — pero no cualquiera puede componer. Big Data, diseño generativo, diseño procedimental, optimización topológica, y la escalera de la inteligencia artificial: machine learning, redes neuronales profundas, GANs. Cuando la herramienta propone mil variantes válidas en segundos, el trabajo del diseñador deja de ser producir la forma. Y de ahí las dos transformaciones del rol que puse en pantalla:
- El diseñador se convierte en curador. Ante la abundancia generada por la máquina, el valor se muda a la selección, al criterio, al gusto. La importancia del sello: la autoría como filtro, no como fábrica.
- El diseñador se convierte en diseñador de herramientas. El siguiente escalón: no elegir entre los resultados del sistema, sino diseñar el sistema que produce los resultados.
[Nota de 2026: de todo el deck, esta es la predicción que envejeció mejor. En 2020 mostraba GANs como curiosidad de laboratorio; entre 2022 y 2026 la IA generativa hizo exactamente lo anunciado y a una velocidad que ni yo, dándola de futurólogo, me atreví a poner en la lámina. El diseñador-curador ya no es provocación: es descripción de puesto. Y "diseñar la herramienta" hoy se llama, entre otras cosas, escribir el prompt, afinar el modelo, orquestar los agentes.]
Enmarqué la provocación en una secuencia histórica de tres actos: el Modernismo — el progreso nos liberará a todos; nope: guerras —; el Post-Modernismo — todo son narrativas, y sabiéndolo solo aprendimos a vender más —; y lo que llamé Post-Covidismo: reality is yours for the taking. La pandemia había demostrado que la realidad compartida era negociable, y eso abría la puerta a todo lo que seguía.
Collapsation of Barriers
El primer colapso era disciplinar: business designer, policy designer, strategic designer, design engineer, el diseñador-emprendedor. El perfil híbrido contra el especializado, con Thomas Huxley de árbitro: know something about everything, and everything about something. Y la tensión entre práctica experimental y práctica guiada por valor, entre lectura macro y micro del contexto.
El segundo colapso era el de las realidades: propuse una realidad en capas — el reino subjetivo imaginado, el reino virtual y el reino físico — con AR y VR como las membranas que empezaban a coserlas. Diseñar ya no era elegir una de esas capas: era diseñar a través de ellas.
Reshaping Value
Contra el capital único, las ocho formas de capital; y en lo material, el bono de tendencia de la manufactura: nube y procesos descentralizados, manufactura híbrida, impresión 3D en metal, CNC inteligente, manufactura aditiva en todo. La producción dejaba de ser el monopolio de la fábrica, y con ella se redistribuía el valor.
Decolonialisation
Nos rebelamos ante las narrativas. Reinterpretamos el pasado para llegar a nuevas conclusiones.
Si el post-modernismo nos enseñó que todo son narrativas, la respuesta decolonial es dejar de heredarlas: releer el pasado propio para proyectar futuros propios. [Nota de 2026: este apartado era, en retrospectiva, el puente teórico exacto hacia Mexifuturismos y las residencias del Centro de Futuros — la tesis de que la capacidad de un grupo de imaginarse en el futuro impulsa su progreso.]
Estéticas emergentes
Cerré con las estéticas que veía venir: las unreal aesthetics — producto directo del colapso de barreras entre lo físico y lo renderizado —; el remix total (everything is remix × 1,000,000): texturas, colores, Synesthesialand; y el neo-chamanismo, la búsqueda de lo ritual y lo trascendente dentro de la cultura tecnológica.
[Nota de 2026: también aquí el pronóstico se cumplió con creces. Lo "unreal" dejó de ser estética de nicho cuando la imagen generada inundó todos los feeds y la pregunta cotidiana pasó a ser si algo es real o sintético; y el remix elevado a la millonésima potencia es, ni más ni menos, la lógica operativa de los modelos generativos: toda la cultura como material de re-mezcla.]
Releyendo la charla, lo que más me interesa no es haber "atinado". Es que las dos mitades resultaron ser la misma: el método de la primera parte — señales, tendencias, escenarios — aplicado a mi propia disciplina produjo la segunda. El diseño de futuros funcionó sobre los futuros del diseño. Esa recursión es, hasta hoy, mi mejor argumento a favor del método.